Mi padrastro me ha tratado como una princesa toda mi vida, trabajando en dos empleos para mantenerme y dándome todo lo que siempre he querido. Por eso me comprometí a ser la mejor hijastra del mundo y a asegurarme de que él también consiga todo lo que quiera. Todas las mañanas le chupo la polla y me trago su semen antes de que se vaya a trabajar, pero hoy volvió muy frustrado, así que decidí dejar que me follara las tetas perfectas, que montara su polla y que me penetrara los agujeros hasta que la frustración explotara en mi coño.