Mi maldito hijastro se cree lo máximo. Ya veremos. Nunca ha tenido una madrastra como yo. Le daré nalgadas y le enseñaré un montón de lecciones de amor. No pienso dejar que me pisotee. Le demostraré que soy la que manda, y se someterá por completo. Pero no soy despiadada. A las mamás les encanta recompensar a sus amantes, y mi hijastro no es la excepción. Cuando veo que está dispuesto a cambiar su comportamiento, me alegra recompensarlo con mi coño caliente y húmedo… Sé que no podrá resistirse a deslizar su polla dentro de mí. Y lo mejor de todo: no necesito que se retire…