¡Sorprendí a mi madrastra cachonda tomándose fotos de su enorme culo! En cuanto la vi entrar a la cocina sin nada más que una camiseta de tirantes y un tanga, supe que algo bueno pasaría, ¡pero nunca me había dado cuenta de lo buena que está hasta ese momento! Viendo sus curvas y cómo se movía, no podía quedarme ahí parado; necesitaba un poco de eso. Fue entonces cuando se me ocurrió una idea: no le enseñaría a mi papá lo que hacía si me dejaba follarla. Sé que, en el fondo, ha estado soñando con mi polla porque ni siquiera dudó en hacerme de todo.